Tuesday, October 18, 2005

La reivindicación de la ortogénesis

La ortogénesis es una teoría, considerada actualmente obsoleta, que postulaba que las especies evolucionan según unas tendencias definidas que obedecían a impulsos internos.

La rotundidad de las observaciones de Darwin eclipsó esta teoría, a pesar que popularmente sigue teniendo cierta aceptación como un hecho indiscutible.

Pero la verdad es que en la codificación genética y en el comportamiento aprendido (cultura) existe mucha información sobre como son y deben de ser nuestros congéneres, nuestra relación con ellos y la relación de nuestra especie con respecto al medio.

Todo esto nos posibilita, facilita, dificulta u orienta en la interacción con nuestros semejantes, en especial para hacer algo tan importante como la reproducción.

Aun siendo animales muy diferentes, las aves nos resultan especialmente familiares puesto que compartimos con ellas la percepción del medio a través de los sentidos de la vista y el oído.

Difícilmente se pueden explicar los patrones de colores y cantos de las aves si solo consideramos un sistema de selección basado en la eliminación de los ejemplares menos adaptados al medio. Mas bien responde a una auto selección que actúa eliminado, por falta de aceptación, a los ejemplares que no responden a una imagen previa.

Un ejemplo bastante ilustrativo es el de los colores metálicos que poseen algunas aves. Es cierto que el lustre del plumaje es un indicativo del estado de salud de un ave, así que parece lógico que aquellos individuos que eligiesen como parejas a aves con poco lustre tuviesen menos éxito reproductivo, hasta el punto de prácticamente eliminar a los que no tuviesen la imagen de que sus congéneres deben ser lustrosos. A partir de este momento que bien respondería a un sistema de selección darviniano, la especie evoluciona siguiendo un impulso interno y desarrollando esta característica hasta extremos exagerados y sin ninguna significación practica. De hecho, algunas veces, llevando a la especie a la extinción.

En los animales sociables y especialmente los jerarquizados con un periodo de aprendizaje largo (grupo en el que estamos incluidos), los lideres son aceptados como tales en tanto en cuanto respondan al patrón dictado por la imagen que se tiene de la propia especie y además actúan de modelo para los nuevos miembros, que tenderán a imitar sus comportamientos.

Y es que no solo hablados de imagen física, sino también y esto es mas importante de las pautas de conducta de la especie.

Un aciago 6 de enero de 2000 se extinguió el bucardo, la cabra montes de los pirineos, su ultimo refugio fue el parque natural de Ordesa y Monteperdido. Durante años se habían realizado enormes esfuerzos por garantizar su continuidad que resultaron inútiles. Su comportamiento exageradamente asustadizo con respecto al hombre la hizo incapaz de adaptarse a las nuevas condiciones del medio ni dar ninguna posibilidad a una posible protección. La última hembra preñada murió de stress dos días después de que se capturarse para protegerla.

Podemos elucubrar sobre como se generó esta especie a partir de un tronco común de cabra montes. Podemos suponer que un macho dominante presentaba una desviación de comportamiento que le hacia extremadamente huidizo, podemos suponer que la mayoría de los miembros de su grupo le seguían en sus huidas, podemos suponer que los que no lo hacían quedaban desamparados y morían, podemos suponer que él y sus descendientes tuvieron un notable éxito reproductivo, podemos suponer que este grupo se adentro en un medio hostil que le llevo por eliminación a unas adaptaciones físicas especificas para resistir inviernos infernales. Sabemos que sus congéneres que no habían desarrollado este rasgo asustadizo se extinguieron, esta población quedo aislada y desplazada en un entorno muy agresivo, pero había logrado sobrevivir. Podemos suponer que a pesar de haber perdido su significancia, la especie siguió desarrollando el rasgo del miedo al que debían su supervivencia y que posteriormente seria la causa de su desaparición.

En muchas zonas de Europa encontramos dos especies de agateadores, la común y el norteño. La única manera de distinguirlos claramente es por el canto. Sus hábitos alimenticios y de conducta son idénticos, pero el norteño vive a alturas superiores de 900 metros y el común por debajo de 1500 metros. Comparten pues una parte de su territorio donde se pueden encontrar ambos ejemplares y la única razón de que no se crucen es que su canto impide los necesarios cortejos prenupciales. Esta mínima diferencia estética que no tiene nada que ver con la adaptación al medio, mantiene a ambas especies aisladas, aun a pesar de convivir íntimamente. Es muy importante remarcar este hecho, puesto que el aislamiento de las poblaciones es un elemento muy importante en la evolución y la constatación de que esto se pueda generar por un impulso interno independiente del medio abre muchas posibilidades para explicar fenómenos de evolución que hasta ahora resultaban extraños.

Pero con los agateadores se plantea también otra interrogante. ¿Por qué razón se limitan su hábitat? Se puede inducir que al común le agrada más la temperatura suave, pero lo podemos encontrar como sedentario en el norte de Alemania, el agateador norteño tendría preferencia por los climas más fríos, pero lo podemos encontrar en el sur de Grecia. En realidad esta limitación del hábitat debe responder también a una imagen interna de cual es su hábitat. Con frecuencia nos encontramos con especies que colonizan rápidamente espacios que durante siglos habían rehuido. Hay casos sorprendentes y actuales en España, como la tórtola turca, el estornino negro, o el cormorán, pero todo hace pensar que esto es una constante en todos los biotopos y normalmente se ha interpretado a presiones en los depredadores, cambios en el medio ambiente o cambios climáticos y en efecto será así en la mayoría de los casos, pero algunas veces es solo un impulso interno presente en casi todas las especies y cuyo mecanismo de inhibición deja de actuar. ¿No es el afán descubridor del hombre un impulso interno característico de la especie? En circunstancias desfavorables puede inhibirse, pero siempre buscara la manera de expresarse.

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