Wednesday, July 13, 2005

La riqueza de la información genética.

Quizás el ejemplo más familiar e ilustrativo de la riqueza de la información genética lo constituye la variedad de razas de perros que el hombre ha ido creando por selección artificial. Bastan unas decenas de generaciones para, partiendo del mismo animal, obtener razas tan sumamente diferenciadas como el chihuahua y el gran danés. Aun siendo menos llamativo, es más sorprendente el hecho de que además en esta selección se ha incluido también el carácter y algunas pautas de comportamiento concreto para la realización de tareas especificas. Adquirir un perro de pura raza es una garantía no solo de su aspecto físico va a responder a unos patrones definidos, sino además de que su relación con nosotros, con los otros perros, con otras personas, su sentido territorial, agresividad, etc., va a responder también a un patrón determinado y de que repetirá determinadas conductas en la caza, vigilancia, etc. con una precisión casi matemática.

El mecanismo utilizado para semejante manipulación genética es únicamente la eliminación en la reproducción de las características no deseadas. Realmente lo importante es tener muy claro lo que se pretende (con la limitación de que sean características presentes en la especie) y alcanzarlo es algo relativamente fácil y rápido.

Quizás no hayamos nunca recapacitado sobre que este mecanismo aplicado al hombre permitiría la creación de razas a muy corto plazo al mas puro estilo de “Un mundo feliz”.

Este sistema de eliminación de características genéticas tiene la particularidad de la imprecisión debido a que se basa en la eliminación de tramos genéticos. Esto conlleva que haya genes que podríamos calificar como desafortunados, localizados en la cadena genética en las cercanías de las características no deseadas y que tienen grandes posibilidades de desaparecer, aunque esto sea desastroso para la especie.

Es de sobras conocido que las razas puras presentan algunos problemas de salud o de carácter de origen genético y cuyo origen seria la desaparición de estos genes desafortunados.

Por otra parte conviene recordar lo comentado en los artículos precedentes, en los que se exponía que cada individuo incorpora nuevas características originadas por errores en la reproducción genética, de tal manera que nos encontramos en un proceso continuo de generación y eliminación de caracteres.

En resumen, lo que debemos remarcar es la idea de la plasticidad de la información genética que permite cambios radicales muy rápidos y que estos cambios también incluyen los comportamientos.

En la naturaleza no es normal que exista este mecanismo de selección tan radicalmente orientado como la selección artificial, aunque los puedan provocar cambios en el entorno medioambiental, presión de depredadores, disponibilidad de alimentos o incluso modificaciones en el comportamiento de sus congéneres.

No obstante, se observa que los cambios morfológicos en las especies tienen lugar rápidamente y en poblaciones aisladas. O sea, no suelen producirse en grandes poblaciones, donde la eliminación de las características no deseadas es estadísticamente más difícil. Las evoluciones observadas en estas poblaciones suele ser lentas y poco significativas (tamaño, color, pelaje, etc.) mientras que en las poblaciones aisladas son muchísimo mas rápidas y radicales, hasta tal punto que los paleontólogos no suelen encontrar individuos intermedios.

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